Lateralidad I

Al trabajar rodeados de niños nos damos cuenta de lo importante, necesaria e imprescindible que es la lateralidad, es por ello que nos hemos decidido a hablaros sobre ella.

Según aparece en el Diccionario de Psicología de Dorch Herder la definición de lateralidad sería la siguiente. “La lateralidad es la dominancia lateral, acentuación lateral en la estructura y función de los órganos duplicados. Aparece con especial claridad en la mano (…). Pero la lateralidad también se da en los ojos, los oídos, los brazos, las piernas, los pies, y en muchos órganos.”

A partir de esta definición podemos observar cómo nuestras dos manos no son funcionalmente iguales, ya que siempre un usuario va a usar una más que otra. Las personas consideramos esta dominancia manual como la más evidente, pero no solo la lateralidad se basa en la dominancia manual sino que también encontramos una dominancia o preferencia en los ojos, oídos y pies.

Es por ello que podemos distinguir cuatro tipos de dominancia:

  • Dominancia ocular: Consiste en la preferencia que se va a manifestar en la utilización de un ojo, por ejemplo si nos piden que miremos por un catalejo se va a utilizar el ojo dominante, aunque bien es cierto que para que se produzca la visión binocular es necesaria la visión de los dos ojos.

 

  • Dominancia podal: Es la tendencia a utilizar un pie en detrimento del otro. Un ejemplo es si nos piden que demos una patada a un balón, en este caso nuestro pie dominante será el que utilicemos para dar al balón.

 

  • Dominancia manual: Es la dominancia a utilizar una mano en las diversas acciones de la vida diaria, como puede ser peinarse, escribir, coger objetos.

 

  • Dominancia auditiva: Es la prevalencia de un oído sobre otro, un ejemplo claro de esta dominancia se observa cuando se coloca el teléfono siempre en el mismo oído.

A partir de las diferentes dominancias y sus combinaciones se destacan los diferentes tipos de lateralidad.

  • Diestro: Esta lateralidad se encuentra desarrollada por una persona la cual tiene como ojo, mano, oído y pie preferente el derecho. En este caso dicha persona procesará toda la estimulación entrante en el hemisferio cerebral izquierdo.

 

  • Zurdo: Esta lateralidad se encuentra desarrollada por una persona la cual tiene como ojo, mano, oído y pie preferente izquierdo. En este caso dicha persona va a procesar toda la información de entrada en el hemisferio derecho.

 

  • Zurdería contrariada: Son personas las cuales son zurdas pero utilizan la mano derecha debido a influencias sociales y culturales.

 

  • Ambidextrismo: Consiste en la utilización con la misma eficacia de los dos lados del cuerpo. Esta condición es poco frecuente, y cuando aparece suele darse a nivel manual.

 

  • Lateralidad cruzada: En este caso la persona no tiene todos los índices preferentes en el mismo lado del cuerpo. Un ejemplo de ello es una persona la cual tiene pie derecho, mano derecha, oído derecho pero pié izquierdo. Cuando se produce esto se habla de cruces, en este caso esta persona presentarían un cruce visual, se le denominaría diestro con cruce visual izquierdo.

 

  • Lateralidad sin definir: En este caso la persona ha llegado a adquirir su lateralidad, no tiene una preferencia lateral clara.

 

Una lateralidad bien definida es resultado de tener un cerebro muy bien organizado funcionalmente, es por ello que la lateralidad debe ser homogénea ya que de este modo los referentes corporales van a ser mejores, se va a dar una gran mejora del esquema corporal, una muy buena orientación espacial, un mayor dominio de la integración de la estimulación y se va a producir una mejora en la respuesta motora. Los alumnos que presenten una lateralidad mal adquirida como puede ser zurdería contrariada, ambidextrismo, lateralidad cruzada y lateralidad sin definir pueden llegar a presentar diversos problemas escolares.

Bases neuropsicológicas de la lateralidad.

Nuestro cerebro es funcionalmente asimétrico, esto quiere decir que esta dividió en dos hemisferios en los cuales las estructuras cerebrales son dobles y están situados uno frente al otro de forma simétrica. Estos dos hemisferios cerebrales difieren tanto en su capacidad como en el estilo de procesamiento.

En el campo de la lateralización, se ha ido investigando la especificación de cada hemisferio, es por ello que se ha descubierto que el hemisferio izquierdo es el encargado del procesamiento lingüístico, lógico, secuencial y analítico. Por otro lado el hemisferio derecho es el encargado de las actividades visoespaciales y la información emocional. (Dubois, Hertz.Pannier, Cachia, Mangin, Bihan y Dehaene-Lambertz, 2009).

En el marco de la lateralidad es fundamental hablar sobre la importancia del cuerpo calloso. El cuerpo calloso está formado por un conjunto de fibras nerviosas mediante las cuales conecta los dos hemisferios cerebrales. (Fischbach, Semir, Kandel y Hawkins, 1992). El cuerpo calloso hace que la información de ambos hemisferios se pueda integrar y codificar, de este modo se le puede dar sentido a esa información.

Como se viene comentando la lateralidad es muy importante para desarrollar nuestras funciones cognitivas de una forma correcta. La lateralidad está muy implicada en el aprendizaje de los alumnos, esto se ve claramente en el lenguaje, la escritura, lectura y en el pensamiento matemático.

Figura 1. Especialización de los hemisferios cerebrales.

 

Etapas de lateralización

Le Boulch (1983) explica la lateralidad que presentan los niños desde los 0 años hasta los 8 años.

Explica que desde las primeras semanas hasta los tres años ya se pueden observar pre-dominancias, y el bebe va experimentando con los dos lados de su cuerpo. Pero es en el primer año de vida cuando ya se observa la preferencia del niño. De los 2 a los 3 años se produce una inestabilidad en la dominancia de las piernas.

Entre los 5 y los 6 años el niño ya adquiere los conceptos de derecha e izquierda, y la lateralidad quedará totalmente afianzada a los 8 años de edad.

Las fases de lateralización de los niños son las siguientes, según Ferré, Arribau y Giner:

  1. Fase prelateral:

En esta fase el bebe va activando sus dos hemisferios cerebrales, y de este modo se desarrolla de forma adecuada la fase prelateral. Las actividades que realiza el niño para activar sus dos hemisferios cerebrales son arrastrarse (a los 7 meses), gatear (a los 8,5 meses) e ir girando sobre sus dos lados del cuerpo. El niño debe ir moviendo en esta fase ambos lados de su cuerpo porque si mueve uno de ellos más que otro se dificulta el desarrollo correcto.

  1. Fase contralateral:

Esta fase comienza cuando el niño empieza a reptar de forma homolateral, es decir, se mueve utilizando la pierna y el brazo del mismo lado. Después el niño comienza a reptar de forma contralateral, es decir, cuando el niño coordina el brazo y la pierna de diferentes lados del cuerpo., de forma simultánea. El niño coordina el brazo derecho con la pierna izquierda, y la pierna derecha con el brazo izquierdo.

Martín Lobo (2006) considera que este momento es de especial importancia para el niño, ya que gracias al patrón contralateral comienza la percepción sensitiva en el niño y se mejora el desarrollo del sistema nervioso central.

  1. Desarrollo lateral:

Según Ferre y Aribau (2002) la lateralidad comienza a activarse en torno a los 3 y los 5 años, debido a los procesos anteriores prelaterales, los cuales han propiciado el desarrollo de las vías de conexión contralateral y se activa el cuerpo calloso.

La lateralidad finalmente se consolida en torno a los 5 y los 10 años.

Ferré, Casaprima y Mombiela (2006) explican que cuando un niño de seis meses voltea siempre hacia el mismo lado, hay que potenciarle que voltee más hacia el otro, para que así utilice de forma igual ambas partes del cuerpo. Además cuando un niño de 2 años coge un lápiz con una mano, no debemos precipitarnos a establecer ya en él una lateralidad diestra o zurda, puesto que ese niño no había cogido nunca un lápiz en su vida y debe ir probando con las dos manos hasta que defina su lateralidad.

 

 

Importancia de la lateralidad para el aprendizaje

La lateralidad es fundamental para que se produzca un buen aprendizaje en la escuela, es decir, para que se produzca un buen rendimiento académico.

Diversos estudios han demostrado cómo los alumnos que presentan una buena lateralidad tienen mejores resultados. Uno de los estudios que investigaron en este ámbito fue desarrollado por Mayolas, Villarroya y Reverter (2010). Los resultados de este estudio demostraron que los alumnos que presentan una lateralidad diestra bien definida tienen mejor rendimiento académico que los alumnos zurdos con lateralidad bien definida y aquellos que presentaron lateralidad cruzada y sin definir.

Giner (2007) afirmó que aquellos alumnos que presentan una mala lateralidad presentan dificultades en la lectura, escritura, torpeza motriz y presentan muchas dificultades para progresar en los aprendizajes que conlleva toda la etapa educativa.

Se ha observado cómo los niños que realizan los patrones contralaterales de forma correcta presentan una mejor orientación espaciotemporal, lo que hace que se mejore en la lectoescritura y en las matemáticas. Además comprenden mejor el significado de ayer, hoy, cerca y lejos, aquí y ahora. En definitiva los niños van alternando sus dos hemisferios y el izquierdo va empezando a dirigir muchas funciones.

Por todo lo expuesto anteriormente se puede observar la importancia de trabajar la lateralidad para que los alumnos mejoren notablemente no solo en la escuela y en su rendimiento académico, sino que mejoren también en su vida cotidiana.

 

En el próximo post hablaremos de ejercicios específicos de trabajo de Lateralidad en la intervención con el perro.

 

 

Irene Salcedo Moreno
Técnico y Experto en IAA
Maestra Especializada en Neuroaprendizaje y Educación Especial

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